Sectores agroganaderos e importadores advierten sobre oportunidades comerciales perdidas y urgen establecer vínculos formales con China. En contrapartida, la industria local y especialistas proyectan pérdidas millonarias, advierten sobre la reprimarización y temen un proceso irreversible de desindustrialización de la economía paraguaya.
La creciente influencia de China en América Latina no se limita a la diplomacia tradicional; en Paraguay, donde no existen vínculos formales ni oficinas comerciales, el lobby de Beijín ha encontrado un terreno fértil a través del sector privado. La radiografía organizativa de este proceso revela una estrategia deliberada: utilizar el atractivo de su masivo mercado para generar presiones económicas internas que fuercen un debate sobre el cambio de relación diplomática de Taiwán a China.
Las conexiones del ámbito empresarial, motivadas por el masivo mercado asiático, buscan influir en el Estado, y desnudan una profunda división entre quienes ven a China como una oportunidad ineludible y quienes advierten que este acercamiento es una amenaza directa para la soberanía industrial del país.
Para comprender esta dinámica, es necesario observar el comportamiento comercial actual. El economista Ariel Slipak detalla que, en el caso de Paraguay, sus exportaciones a China son prácticamente inexistentes debido a que el país sudamericano reconoce al gobierno de Taiwán como la legítima “República de China”.
Slipak explica que, a pesar de que las exportaciones globales paraguayas se componen de productos que son altamente demandados por el mercado chino, como los porotos, el aceite de soja, la carne bovina y algunos tipos de maíz, el país está vetado como proveedor directo en una clara represalia por su política exterior. Según el economista, este caso resulta sumamente ilustrativo sobre el proceder de China hacia las naciones de la región.
Esta estrategia de bloqueo es analizada en profundidad por Julieta Heduvan, especialista en Relaciones Internacionales, quien señala que China es actualmente el principal proveedor de Paraguay, con un intercambio que supera los USD 4.330 millones en importaciones.
Heduvan aclara que una parte considerable de las exportaciones paraguayas sí tiene como destino final a China, pero esto se realiza mediante costosas triangulaciones comerciales a través de países vecinos. La especialista recuerda que desde la incorporación de China y Taiwán a la Organización Mundial del Comercio (OMC) en 2001, las relaciones se rigen bajo reglas multilaterales, lo que significa que no existen barreras normativas reales para el comercio, sino motivaciones estrictamente políticas.
362 millones de dólares es la cifra que alcanzaron las exportaciones de Paraguay en el 2025.
Según Heduvan, la decisión de limitar el acceso directo al mercado es una jugada deliberada y una de las cartas de negociación más fuertes de Beijing. Al obstaculizar el ingreso de productos provenientes de aliados de Taiwán, China apuesta a que los propios sectores económicos internos asuman los costos logísticos y, en consecuencia, presionen a sus gobiernos para abrir el debate sobre el cambio diplomático.
En el 2024, el Gobierno de China reaccionó a las afirmaciones del presidente de la República, Santiago Peña, de que Paraguay le vende soja a China pese a que mantiene relaciones con Taiwán.
El presidente aseguró que esta condición no impide a Paraguay tener relaciones comerciales con China, país al que señaló como el principal mercado de la soja paraguaya.
El vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian, negó categóricamente tales afirmaciones y recalcó que, pese a que su país es el mayor importador de soja en el mundo, sus estadísticas señalan cero registros de compras de este producto al Paraguay.
“Si el Gobierno paraguayo quiere buscar el desarrollo para sí mismo y para el bienestar de su pueblo, debe ser consciente de la tendencia y optar por situarse en el lado correcto de la historia, en lugar de esforzarse por ser inteligente y aprovechar lagunas”, dijo el portavoz.
Desde el sector agroganadero, las declaraciones confirman la efectividad de esta presión. Pedro Galli, representante de la Asociación Rural del Paraguay (ARP), manifiesta que el país se encuentra fuera del mayor mercado del mundo.

“Para nosotros es un mercado enorme que se nos abre y donde nosotros podemos negociar. Pero seguro hay intereses políticos que no lo permiten. No porque se abren mercados nuevos en otros países no se puede abrir en China”, expresó.
Galli reconoce el crecimiento de mercados como Taiwán y Estados Unidos, pero califica la exclusión de China como una “desventaja competitiva importante”. El referente de la ARP señala que Paraguay es “una pieza del tablero internacional” y lamenta la enorme asimetría comercial actual.
“Estamos fuera del mayor mercado del mundo. Está bien con los mercados que tenemos, en crecimiento, como Taiwán y EEUU, pero ser excluidos del mercado chino es una desventaja competitiva importante”, dijo.
Galli revela que, si bien de forma institucional no hay acercamientos de la diplomacia china, sí existen contactos de manera privada y oficiosa, aunque aclara que el sector privado no tiene influencia directa para “mover la aguja” en las decisiones del sector político.
“Nosotros perdemos un mundo de oportunidades porque en realidad las importaciones de China hacia Paraguay son inmensas, la asimetría es inmensa. El hecho de que nosotros no podamos abastecer el mercado chino todo el mundo lo sabe, eso no puede hacerlo nadie, no solo nosotros”, apuntó.
A esta urgencia se suma el sector comercial. El empresario Iván Dumot, del Centro de Importadores, expone que el 36% del total de las importaciones provienen de China, lo que hace que este mercado sea vital para su rubro.
Fuente: ÚH

