MODUS OPERANDI. Fiscalía describe la manera en que operaba una red de fraudes con venta de autos.
PROCESOS. Son más de 40 las víctimas que presentaron sus denuncias ante la Fiscalía.
Una sistemática red de estafas fue puesta al descubierto tras una serie de denuncias contra una playa de autos que utilizaba una astuta estrategia para evadir a la Justicia: cambiar su razón social y nombre comercial cada dos meses y embaucar a víctimas con cuotas excesivamente bajas.
A mediados del mes de abril pasado, una comitiva fiscal-policial allanó la concesionaria Autos del Oeste, perteneciente a la empresa Nesmar SRL, en Villa Elisa, tras las denuncias masivas de víctimas sobre un esquema de estafa.
Sin embargo, durante la investigación fiscal se comprobó que la firma denunciada en los últimos años cambió varias veces de razón social para llevar a cabo sus fraudes. Nombres como Autos del Oeste, Sagitario Motors y Punta del Este fueron utilizados por la estructura aparentemente para cometer estafas a compradores de buena fe.
¿Cómo operaban? Según la Fiscalía, el esquema de fraude consistía en publicitar vehículos a través de influencers en las redes sociales, como TikTok, Facebook e Instagram, a precios atractivos, muy por debajo de los ofertados en el mercado y en cómodas cuotas corridas, con la promesa de “entrega inmediata”.
Sin embargo, al llegar a la playa y concretar la compra, a las víctimas se les hacía firmar contratos que estipulaban que la entrega del vehículo recién se haría después de 5 años, al culminar el pago de las cuotas.
La investigación de la Fiscalía revela “el gancho” que utilizaba la firma, donde los afectados pagaban una suma mínima inicial de G. 2.250.000 o G. 2.800.000, con la promesa de entrega rápida de un automóvil, y el resto del costo era financiado en 50 a 60 cuotas corridas de G. 890.000 o G. 1.100.000.
En uno de los casos investigados, una víctima llegó desde la ciudad de San Pedro hasta la playa ubicada en Villa Elisa para hacer la entrega, pero el auto nunca adquirió. El denunciante relató que con su señora estaban por tener un bebé y “su ilusión era tener un autito, por lo que vinieron a buscar y se encontraron con esto”, explicaron.
LAMATIVA VENTA. El subcomisario Ángel Vera, jefe de Gabinete del Departamento de Delitos Financieros, explicó que el día que el comprador se acercaba hasta la playa, al llegar ya les decían que por política de la empresa le tenían que sacar su celular y no podían ingresar con ningún tipo de aparato que pueda sacar fotografías o realizar grabaciones.
“Ahí estaba la primera irregularidad que de repente les tiene que llamar la atención a las personas”, aconsejó.
Después, se exhibían los diferentes vehículos, pero solo podían mirar, no probar. Les decían que no podían ser probados, por batería baja, ya que eran recién importados.
“La gente miraba el vehículo y si le gustaba y parecía que estaba todo bien, les decían que pasen en la sala administrativa para firmar el contrato”, detalló el subcomisario.
Los vendedores se presentaban con alias, no con sus nombres reales, por lo que era difícil rastrearlos.
EL CONTRATO. “Le hablaban a la persona, le engatusaban, y después le metían en una oficina. El contrato tenía la letra muy pequeñita que prácticamente no se podía leer”, señaló el subcomisario.
En ese documento estaba explícito que la adjudicación del auto era recién a los 5 años. En algunos casos, incluso se les grababa y los clientes debían decir “estoy de acuerdo con el contrato”.
A partir de ese momento y habiendo ya pagado la entrega inicial, se abría un plazo donde veían tu “perfil” y pasado un tiempo, decían que el crédito no fue aprobado y que el dinero inicial no era reembolsable, “configurando una aparente estafa”, según la investigación fiscal.
FUENTE: ÚH

